domingo, 19 de agosto de 2012

Playroom Son-Rise ...En el país de las maravillas...

Cuando el corazón habla, hay que escucharlo. Siempre. Mucho mas cuando lo que lo reboza es  gratitud, amor y mas gratitud. 

Hoy solo quiero decir GRACIAS a mi  familia y amigos de mi vida.

Gracias por ayudarme desde el diagnostico de Agustín. Gracias por compartir nuestro camino con respeto, unión  y  aceptación. Gracias por entender que a veces, no vernos, no es mala voluntad, sino que atravesamos días donde  Agustín necesita tener menos desafíos que otros. 

Hay días que el necesita quedarse en su fortaleza porque allí es donde encuentra lo que necesita; Calma, seguridad, paz. Gracias a Dios, Agustín tiene un refugio hecho a su medida, un lugar físico llamado playroom, preparado con mucho amor, donde podemos llevar adelante el Programa Son-Rise. 

El permanece en su playroom aproximadamente 10 horas por día. Así, puede aprender rodeado de amor, risas, y  diversión, en un hermoso contexto que tendría que declararse obligatorio por la ONU para que todos los niños del mundo pudieran aprender dentro de estos parámetros; Un lugar donde no existe el maltrato, donde nos unimos a él cuando lo necesita, donde el juzgar es un acto incomprensible y la única ley es divertirse con amor.Un lugar que tiene una puerta de entrada mágica, donde todo el que pasa por ella, olvida por un tiempo lo que ocurre afuera. Es, como dijo el tio Gabi, el país de las maravillas, República mundial de la risa, donde las miradas se agradecen con la voz, el cuerpo y muchas sonrisas. Donde las palabras tienen poder, como en los tiempos de antes. Donde podemos saltar, gritar de emoción y jugar como cuando eramos chiquitos. Dicen que nuestro niño interior vive para siempre.  Realmente es así. Un lugar donde aprendes que lo importante es divertirse, que aunque no lo creas, tu creatividad existe y podes desarrollarla y nunca llegar al nivel máximo porque siempre hay mas. Infinito punto rojo. Siempre se puede construir, crecer, encontrar mas, hasta llegar al cielo. En este ambiente aprende Agustín cada día.

Hoy estoy melancólica. Lo raro es que mis días de melancolía son los mas inspiradores. Creo que de todos los sentimientos podemos aprender, y yo aprendí que en mi melancolía hay inspiración. Ya no la uso para escribir tristes poemas con finales infelices, porque vi, por el ojo de la cerradura de la puerta de la alegría, que la melancolía me guiñaba un ojo. Estoy reconciliada con mi amiga, la melancolía. La abrazo. Es parte de mi, como la alegría, la tristeza, y otros tantos sentimientos que invaden mi vida. 

Antes, solo podía escribir tristes poesías, añorando aquello que había perdido.  Hoy escribo de toda la belleza de la vida. Hoy fue solo un poquito del ámbito en el que aprende mi hijo cada día y del agradecimiento que tengo para con toda mi familia y ustedes, mis amigos.

Algunos me preguntan por que no escribo un libro. Otros por que no salgo en la tele. No me interesa tener un millón de amigos. Tampoco presumir de  cuantos lectores leen mi blog, ni las estadísticas; No juzgo a quienes le dan importancia a esto. Aprendí a no juzgar. Sencillamente cambié. Aprendí a reírme  cuando veo que me roban escritos que salieron de mi corazón . Solo quiero seguir creciendo en amor, y algún día, cuando Dios lo permita, morir en paz sabiendo que encontré el final feliz de mi historia.

Solo soy una mamá como todas, que busca lo mejor para su hijo. También soy excepcional. Todos lo somos. 











2 comentarios:

angela dijo...

Simplemente precioso. Veo en las fotografías un niño feliz, que mejor terapia verdad?. A veces navego sin rumbo por el internet por ese enorme mar llamado autismo y que bonito encontrar historias como estas. Un enorme abrazo mamá colega.

Anónimo dijo...

mi hijo tiene autismo gracias x compartir esto xq a veces se necesita muchas orientaciones y mas aun cuando no has tenido a nadie cercano con un diagnostico asi