jueves, 23 de abril de 2009

MANANTIALES EN EL DESIERTO

…BRILLA EN EL SITIO DONDE ESTES…


Mi abuela materna, era de esas personas que derraman dulzura a su paso. En todos los años que viví con ella, jamás la escuche levantar la voz. Era muy metódica, se levantaba todos los días a las ocho en punto, preparaba su mate con miel, y agarraba sus libros. Sus preciados y valiosos libros; Esos que tienen respuestas a preguntas que aún no han sido formuladas, que si bien no tienen valor material, son portadores de una gran esperanza. Esos que no alimentan lo superfluo, sino son alimento para el alma. Podrán imaginarse que uno de esos libros es La Santa Biblia y otro llamado “Manantiales en el desierto” de una tal “Sra. De Cowman”.

Recuerdo claramente esas mañanas. Puedo sentir el aroma a pan tostado, el infaltable mate con miel, las hebillas y peinetas de mi abuela Pilar en una mesita anexa. Aún conservo sus peinetas. Es un recuerdo muy valioso para mí. Las peinetas de ella. La boina de el. Aún conservan su olor. Me transportan a situaciones, días, momentos; puedo escuchar sus voces a través de estos objetos...Muchos podrán creer que estoy enloqueciendo. Si; No los culpo si lo hicieran. Pero esos objetos tienen memoria y vida propia. Siempre la tuvieron...

Hoy, es sobre el libro de devocionales diarios que quiero hablarles.
Era un libro con estilo calendario. Tenía un devocional para cada día del año con una lectura diferente. Allí podías hallar un consejo, una lección de vida, el testimonio de personas comunes relatando algún milagro. Algunas lecturas eran una caricia de Dios al alma.
Ese libro tuvo y también tiene vida. Ese libro acompañó a mis abuelos en sus vivencias, y los ayudó a entender que Dios nunca nos pone una prueba que no podamos superar. Por mas mala que sea la situación, por mas triste, Dios está. Nos acompaña. El creyó en mis abuelos. Cree en mí. En vos también. El es a nuestras vidas, como manantiales en el desierto.

Al fallecer mis abuelos el libro desapareció. Nunca más lo vi. Alguien lo tomo para si, sin avisar. Quise comprar uno, pero no fue lo mismo, estaba demasiado nuevo, no tenía algunas manchas de dedos con restos de miel, o alguna impresión verde de yerba, de algún mate sobrecargado que quiso dejar su estampa.
Alguien tomó ese ejemplar de “Manantiales en el desierto”. No lo culpo. Seguramente se trató de alguien que quiso tener el secreto de la felicidad, la alegría, el brillo de mi abuela Pilar. Ella siempre me cantaba una canción, que quedo en mi corazón, junto a tantos momentos…

Brilla en el sitio, donde estés,
Brilla en el sitio, donde tú estés.
Puedes con tu luz, a algún perdido rescatar,
Brilla en el sitio, donde estés.



Hoy recuerdo y pienso en mi misión en esta vida. Si logro haber rescatado a una persona de la soledad, de la tristeza, si logro erradicar la angustia de alguien, entonces, estaré cumpliendo la misma misión que cumplieron mis abuelos. No soy perfecta y lejos estoy de serlo. Pero intento. Lucho. Siento. A veces ese sentir me traiciona y caigo. ¿Pero saben que? Vuelvo a levantarme. Hoy puedo decir a quien me lee, si te caes siete veces, levántate ocho. No te quedes tirado en el pavimento. Todos tenemos luz, para brillar en el sitio en donde estemos.

Hoy tengo un manantial en el desierto. Es la esperanza que me enseñaron mis abuelos. Esperanza para vivir una vida plena y feliz. Ni en las peores tribulaciones debemos bajar los brazos.
No abandones la esperanza... Ella sueña contigo.

11 comentarios:

Carla, mama de Valentin dijo...

Hermoso!..gracias por compartir esas palabras...estan cargadas de esperanzas y cariño... q especial debio ser tu abuela, como la debes extrañar!...pero por lo q conozco de vos sembro mucho de ella en tu corazon...vos tmb sos una persona muy especial, una luchadora, una grande.
Te quiero mucho!

javier dijo...

Hola, como mi blog está principalmente para la solidaridad y veo que eres una madre buena y luchadora, te agrego a mis enlaces.
Abrazos.

paraayudaratomas.blogspot.com dijo...

Lau
Què linda herencia de tus abuelos! Què lindo post!
Besos

sarah dijo...

Muchas gracias por compartir estos sentimientos tan hermosos ! Es una delicia leerte.

Maite dijo...

Me levantaré ocho veces! prometido!

Espero que quien tenga en sus manos ese libro sienta la misma admiración por tus abuelos que la que sientes tú al hablar de ellos, es una preciosidad de entrada.
Un beso enorme.

diariodeunamadre dijo...

A todos:
Muchas gracias por sus palabras!

Carla: La extraño mucho, y esos valores que me dejo son grandes tesoros para mi..

Javier: Bienvenido al blog y muchas gracias por agregarme en tus enlaces.

Laura: Muchas Gracias! Una herencia muy valiosa...

Sara: Muchas gracias por tus palabras...es lindo saber que te haya gustado.

Maite: Ojala que esa persona haya encontrado el secreto...

Besos para todos

caro dijo...

recien vi lo que pusiste entu blog y gracias por compartir con los que visitamos tu blog no se si me podre levantar ocho pero lo voy a intantar. besos

caro dijo...

nunca retiraste tu premio que lo invente yo " para todas las mujeres" espero lo hagas

Diario de una madre dijo...

Caro: Nosotras, todas las mamás, te vamos a ayudar a levantarte ocho...
En un ratito paso a retirar mi premio!!!

Kantu dijo...

Hola Laura:
Tu post me conmovió mucho, gracias por compartirlo.
Cariños,
Rosio

Diario de una madre dijo...

Gracias Rosio...
Me olvide de comentarles que esto lo escribí el año pasado, para el mes de Junio mas o menos, atravesando un momento personal muy dificil.